Este brazalete es una de las primeras piezas que da vida en la colección MĀRĀCINE Quise que el cardo, una flor que siempre me ha inspirado por su fuerza y resistencia, fuese el protagonista absoluto.
Diseñé dos cardos que se enfrentan y se unen en una estructura que abraza la muñeca, como símbolo de superación y de belleza que surge en medio de las dificultades. No lleva piedras porque quería mostrar la esencia más pura del metal, trabajado en plata 925 , con la textura y la fuerza que solo una pieza artesanal puede transmitir.
Para mí, este brazalete representa la primera fase del concepto de MĀRĀCINE: la fuerza en estado puro. Una joya pensada para mujeres que llevan con orgullo sus raíces, sus cicatrices y su poder interior.












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